El pez que andaba en bicicleta

El mensaje de voz en el celular me anudó la garganta, me dejó sin aire, y con lágrimas desbordando mis ojos. Googleé rápido tu nombre, escribir la palabra murió me estremeció. El cursor titilaba, las noticias se precipitaban, no aparecías. Datos confusos, fotos de hace años, otras más actuales. Había una de tu rostro, con los párpados casi cerrados y tu mirada dirigida sutilmente hacia abajo. Tenías tu barba recortada, tu pelo fino y canoso. La recuerdo muy bien, como recuerdo cuando llegabas al salón con tu mochila cargada de libros, hojas y cuadernos. También la bicicleta, esa que te llevaba a nadar por la ciudad.
Sigo buscando, no encuentro la noticia, por suerte no la encuentro.
Voy al WhatsApp, a nuestros mensajes. Octubre 2020, pandemia. Hablamos del dato escondido, de Hemingway, de Rulfo. Voy a mandarte mi último cuento “La Estancia”. Vos enviame “Orgasmo”, lo atesoro como un texto muy bello y jugado. Espero que estés bien. Siempre te recuerdo. Me alegró tu aparición mágica. Yo también te recuerdo siempre. Te quiero mucho.
La noticia no aparecía, tenía que ser un error. Ana se equivocó. No! no puede ser, te fuiste hace un mes, es cierto. Corro hacia el mueble antiguo del living. Abro los cajones. Busco el álbum. Encuentro la foto. Ahí estamos, ahí estás, pegado a mí, sonriendo. Tu chomba rosa, el jean negro, y tu querido reloj pulsera con agujas, de cuadrante blanco. Se ven las cortinas blancas, los pupitres de color celeste, los cuadernos apoyados, abiertos, escritos, vivos. Como vos, con esa mirada brillosa, tus cejas negras, tu sonrisa, tus manos. Cierro los ojos y te siento, te escucho, te veo. Lleno de vida, como en los últimos mensajes, como en tu último cuento, como en tu último mail. Así nos despedimos, así dijimos adiós sin saberlo. Vuelvo al celu, abro el blog, te leo. “Suspende el viaje” a modo de premonición. El viaje no se suspende, allí estaré leyéndote cada día. Te miro, te hablo, te lloro. Gracias por todo lo que me enseñaste.
Para vos, Luis Gruss, en este día tan especial que tanto te pertenece. Te voy a extrañar toda la vida. Hasta siempre maestro querido.

#diadelescritor #13dejunio #luisgruss

SOLEDAD

Ilustración: Dai Infante

Ilustración: Dai Infante

Aún hay tiempo de renacer, aunque tiembles de miedo.
……….
Fueron pocas cuadras hasta llegar a casa, sin embargo, para los dos fue una eternidad empañada de silencio.
¿Cómo comprender lo que nos estaba pasando? En los años que compartimos jamás habíamos tenido que atravesar por algo así.
Al llegar, nos recostamos, la cama parecía ser nuestro único refugio. Nos abrazamos y comenzamos a llorar hasta quedarnos dormidos.
No podía entender cómo una bolita en el pecho de Sole se había transformado en nódulo y luego en un cáncer de mama. Todo fue muy rápido, tal vez por eso no pude fortalecerme, las lágrimas me acompañaron siempre pero sólo asomaban de mis ojos cuando ella no estaba.

Le diagnosticaron la enfermedad hace casi dos años. Al día siguiente de ese llanto interminable decidimos afrontar velozmente la situación.

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CAROLINA

Dai Infante

Ilustración: Dai Infante

-Carolina, tenés cáncer.
Allí comenzó todo, fue la confirmación de lo que tanto intuía. Lloré, no sé si fueron dos o diez minutos, lo que sí sé es que los ojos y la vida se me empañaron en un segundo. A mi lado estaban mi mamá y mi pareja de hace dos años. Cuando pude calmarme, entendí que era una batalla más y sabía que iba a darle pelea. Recobré la voz y dije: ¿cuándo puedo operarme?, cuando quieras respondió el doc. A la semana entré al quirófano, fue un 14 de febrero y haciendo honor al día de los enamorados, allí estaban ellos, mis ex, el padre de mi hijo y mi última pareja. Sólo dos motivos podrían haberlos llevado hasta ahí, presenciar mi ida al más allá o pensar “qué buena fue la morocha, vamos a acompañarla en este momento”. Creo que ese fue mi último registro,

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Los argentinos y los libros – Parte 3

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(Foto del sitio oficial de La Coop Librería)

Trabajo cooperativo para sobrevivir

En la edición número 45 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires de 2019 fue notoria la presencia de stands compartidos entre muchas editoriales. La Coop reúne desde 2015 a 23 editoriales independientes para compartir los gastos, tareas de distribución e inclusive librerías comunes a todos sus integrantes.

“La tirada de ejemplares por títulos cayó pero nosotros no reduciremos las novedades literarias. Para lo que resta del año sacaremos entre 4 y 8 nuevos títulos”, explica Marcos Almada, de Alto Pogo, uno de los que integra La Coop.

La cantidad sí se reducirá. Si antes eran 1000 ahora serán de 300 a 400 libros impresos. Y eso habla de un panorama poco saludable para la industria editorial.

Exactamente 300, fue la cantidad de ejemplares que Jorge Luis Borges imprimió y pagó de su propio bolsillo en 1923 para regalarle a sus amigos. No imaginaba ni pensaba en una difusión más allá de esa. Distribuyó unos 200 ejemplares entre sus amigos y separó unos 100 para una revista argentina. El director de la publicación, los recibió y desorbitado le preguntó si quería que él se los vendiera a lo que Borges le contestó que de ninguna manera, “a pesar de haberlos escrito no estoy completamente loco”.

Los tiempos de hoy pareciera que inducen a lo contrario. A buscar visibilidad, premios, publicación y venta. “Todo el mundo quiere escribir y pocos quieren leer”, dice Tamara refiriéndose al círculo de editores y escritores.

Pero también es cierto que en un momento plagado de estímulos de otros productos culturales y de entretenimiento, tener al objeto libro encabezando las listas pese al digital y las ganas de producir son de los más loables de esta época.

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Los argentinos y los libros – Parte 2

La crisis llevó a abrir librerías dentro de las casa

El living de Librería Mi Casa tiene estanterías blancas con más de 8.000 títulos de poesía, narrativa contemporánea y filosofía. Se aceptan encargos de diferentes géneros literarios por e-mail y redes sociales, además de talleres y cursos varios.

Buenos Aires, considerada por el Foro Mundial de las Ciudades como la que más librerías tiene por habitante en el mundo, busca alternativas para sobrevivir a la crisis que afecta al mercado editorial.

El Estado, cada vez más limitado y oscilante en el tema, redujo el presupuesto para compras de libros de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares que eran un incentivo para las editoriales pequeñas que les garantizaban producción y venta.

Un proyecto para la creación de un Instituto del Libro fue presentado por un grupo de investigadores en abril pasado. La propuesta es promover la producción y defender los derechos de autores, editores, libreros, distribuidores, traductores y diagramadores.

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Editar para innovar y no morir en el intento

La lógica de la baja en las ventas no derriba a la producción de las llamadas pequeñas y medianas editoras argentinas que, de acuerdo a Diana Segovia de la Cámara Argentina del Libro, llegan a aproximadamente 300 y son las que producen 5 títulos nuevos por año. Son muchas haciendo fuerza para que los títulos se distribuyan e intenten equilibrar el poder que tienen los grandes grupos: Planeta, Grupo Prisa, la Thompson, Grupo Holtzbrinck, Penguin Random House ésta última asociada a Companhia das Letras en Brasil. Desde 2016, se viene achicando la curva de evolución en la concentración de ejemplares en librerías entre grandes editoriales y las denominadas Pymes (pequeñas y medianas). Éstas últimas, de a poco, se acercan cada vez más a las primeras

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Los libros y los argentinos – Parte 1

La producción editorial y el consumo de libros en Argentina pasa por un momento difícil. De 2015 a 2018 hubo una reducción casi a la mitad en la producción de ejemplares de nuevos títulos. Sin embargo, las novedades literarias continúan apareciendo – en menor cantidad de ejemplares- y las autoras jóvenes también. Sin apoyos del Estado, editores, libreros y escritores inventan nuevas formas asociativas de distribución para llegar a una mayor cantidad de puntos de venta; se organiza la Feria de Editores desde 2013 donde todos los que participan en el proceso editorial se encuentran para mostrar sus libros, conversar con el público y autores. Son las pequeñas y medianas editoriales que le siguen apostando a la formación del público argentino a cualquier costo.

Frente a la falta de recursos, al dólar que se escapa todo el tiempo y a la baja en los hábitos de lectura, reinventar es la opción.

Desde el Refugio quisimos contarles que pasa en Argentina hoy con la crisis y como eso repercute en la producción editorial, consumo de libros. Sole Dominguez estuvo en Buenos Aires y comparte acá esta crónica.

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La casa de la poeta argentina Nurit Kasztelan funciona como librería a puertas cerradas pero abiertas al público que la quiera visitar. Pasan de 6 a 20 personas por día. Está ubicada en el barrio de Villa Crespo de la ciudad de Buenos Aires, judío y porteño de tradición. Aun conserva propuestas de teatro independiente, espacios de arte escondidos y buena gastronomía.

Hace diez años, Nurit, economista de formación y poeta de corazón, tomó la decisión que le cambiaría la vida.

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Dice

Dice que no es amor
Que todo es una excusa
Que es una imperfección
de la razón

Dice que es un ritual
de dos cuerpos enredados
Que es un efímero escondite
de ojos cerrados

Dice que es fugaz
Etéreo
Y frágil

Dice que no hay alma
aunque tu alma se desgarre
Dice que es irreal
Y para vos
es un milagro

Vanina Pujol

La copa

Él acariciaba con la yema de sus dedos el borde de la copa de cristal, al otro lado de la mesa. Mientras tanto, ella lo miraba, aunque escueta, imaginando que la besaba con labios y lengua. Esos dedos podían ser también un ligero tacto contornando sus pezones. Entonces, no pudo evitar inclinar levemente las caderas en su asiento, arqueando la columna y entreabriendo las piernas que rozaban el mantel. El resto de los comensales no advirtieron esas sutilezas. Hablaban animados sobre política y educación. Él exponía sus principios sin soltar la cintura fina de la copa; y ella le entornó sus párpados en un gesto instintivo que bordeó la excitación. Cruzaron los ojos y el disimulo de ambos fue feroz. La boca de él se secó y la de ella se humedeció. Se acomodó el cabello como buscando recuperar concentración en lo que estaba sucediendo alrededor. Llegó la última ronda de Cabernet Sauvignon que le dio un gusto denso a sus paladares, coloreándolos de rojo interiormente. La cena terminó, se levantaron y despidieron como siempre, un beso en cada mejilla y sin guiños de despedida.

Solei Dominguez

Clímax

«El espejo era mi cómplice cada tarde. Bastaba sentarme frente a él para comenzar el juego. La caricia era lenta, atravesaba el largo de mis piernas y me saboreaba. Mi boca entreabierta alteraba la respiración hasta el gemido final, y yo, era mi único testigo.»

Vanina pujol

Arte Digital: «Madame Mariposa» de Daiana Infante

Bitácora

Busco un papel o algún cuaderno viejo, la birome que está sobre la mesa de luz o la que tengo guardada en el cajón. Me siento en la cama y comienzo a escribir. Es un enriedo de palabras.
Parece un cuento sin principio o el capítulo de un libro. El narrador, siempre presente, está furioso, y por momentos lo ahoga la angustia.
No hay puntos ni comas. A veces le habla a alguien, y otras se dirige a él.
Las letras se dibujan temblorosas y las palabras húmedas.
El cuento tampoco tiene final.
El cuaderno se cierra, o la hoja que está suelta se guarda en alguna libreta.
El enojo se aplaca y la angustia desaparece

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Presagio

 

Suicidio. Masculino. Unos setenta años. Los Alerces 1020, casa de pasillo, departamento 03. En menos de veinte minutos me encontraba en el lugar del hecho. La zona ya estaba vallada, y los curiosos a unos cuantos metros murmurando hipótesis. Apenas pisé el pasillo viejo, con olor a moho y oscuro, una mano, apoyada fuerte en mi pecho, me inmovilizó. Cerré los ojos, me ahogaba, intenté respirar con normalidad y los abrí. Nada se interponía en mi camino, el oficial Nandez me observaba unos pasos adelante. –¿Está bien? –Sí, lo estoy. Seguí caminando hasta la puerta de chapa celeste que tenía dibujado el 03 en pintura negra, estaba abierta. Me detuve frente a ella, mi compañero ya estaba adentro, parado junto al cuerpo.

Pude verlo, y recordé aquel hombre canoso ahogado en la pileta, lo encontré boca abajo, vestido en su traje gris oscuro, camisa blanca y corbata de colores violáceos. Sigue leyendo

Ninja

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Comenzar el año nuevo es siempre un intento por tener una mirada nueva de aquello que durante días y días se va opacando bajo el polvo de la rutina. Ese esfuerzo de todos los eneros puede resultar agobiante y hay quien se rinde antes de comenzar, quien se golpea la cabeza con la persistencia de lo previsible que resulta cambiar de año todos los años.

Para esa dificultad puede haber varios remedios, uno de ellos es volver, especialmente a aquel lugar donde el tiempo ha transcurrido sin que lo hayamos visto pasar, como un ninja sigiloso que va cambiando de puesto ciertas cosas.

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Rulos afro

A sus 5 años, Camila hizo una de sus primeras fotografías: un retrato de escuela. De esos que se hacen una vez por año, con el grupo de cada clase y por cada alumno. Esa mañana, su mamá la había dejado pasarse un leve baton y la había ayudado a prepararse el pelo para dejarlo suelto con sus rizos erizados: quería que la cámara la tomara así, sin trenzas ni colita. La maestra a cargo de las 25 niñas, cada una con su foto, no supo administrar ni el tiempo ni los rulos de Camila. Quería acelerar la fila, la mayoría de pelo liso y tez blanca. Pero cuando se vio frente a las ondulaciones afro de Camila que no se acomodaban a la orden de aplastarlos con el peine, optó por atárselo con una cinta bien alta. Hoy recuerda que aquel episodio fue «el primero de muchos enojos – en aquel caso con la profesora – por esconderme la esencia de mujer negra». Actualmente, tiene 27 años y es modelo en una agencia que se llama Jacaré Moda que promueve la diversidad racial en las pasarelas brasileñas.

Sole Dominguez

Crepúsculo

 

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La muerte la dejó perpleja otra vez.
El derrumbe que hostigaba sus días parecía detenerse.
Un instante.
Girar hacia atrás sobre cimientos quebradizos la hacía tambalear.
Un momento.
El telón bajaba sus ojos, nada podía ver, penumbras.
Intervalo.
El revoloteo de una mariposa encendió la luz
Los trazos se cruzaban en el aire.
Mandala.
Estaba detenida en un laberinto. Había que elegir la salida.
Sabiduría ante el dolor, estremecimiento.
Infinito.

Vanina Pujol

Te cambio por un helado

helado de chocolate y limonMi tía Ester vino a cuidarnos porque mis papás se fueron de viaje. Todos los días se levantaba temprano para ir a lo de Don Hugo a hacer las compras. Don Hugo, era el almacenero.

“Anita, si querés comer un helado, vení conmigo te compro uno”, me lo dijo antes de darme el beso de las buenas noches. Le contesté que sí, que me despierte.

A las 7 de la mañana me llamó y salté de la cama, y realmente salté, porque ella ya estaba con la carterita puesta.

Tenía seis años y desde ese día se me hizo costumbre levantarme, acompañar a mi tía y tomar mi helado. Sigue leyendo

Pensamientos de ducha

  1. Quedarse pensativo es también una especie de pensamiento de ducha, de esos que se encadenan sin sentido como en una conversación larga y superficial. Se pierde la mirada y uno se desprende de este mundo para fantasear con cosas que no van a pasar nunca y con recuerdos que se van deshaciendo como el jabón en barra. Lo bueno es que al menos se relajan los ojos.
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Rosa marcha por todas

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Rosa, marcha desde hace un año.

Está sentada en la escalinata de la plaza Colón. Un punto de encuentro de los tantos que se organizaron en la tarde previa a las marchas de “Ni una menos”.

Tiene sus labios pintados de naranja y unos aros de perla que iluminan su cara. Me abraza como si me conociera desde siempre. Es un diálogo interrumpido, cada uno que va llegando la saluda  afectuosamente, con abrazo, beso, y le preguntan cómo está, si tiene frío. Todos la cuidan, pero en realidad, ella cuida a todos.

Su imagen de hace un año nada tiene que ver con la señora coqueta que tengo a mi lado. Salió por todos los canales de televisión con un ojo hinchado, y los pómulos morados. No era la misma.

Tiene 74 años, y estuvo casada 40. Es pintora. Hace 4 años se acercó por primera vez a un grupo de adultos mayores. -La pasaba muy bien allí- cuenta alegre -Bailábamos, tomábamos mate y entre charlas y encuentros conocí a Juan. Sigue leyendo

Lo que queda del dia: coraza

La coraza resonó nuevamente. Lo que quedó del dia fue la sonrisa del nuevo colega de oficina, que suena y resuena. Merodea sutilmente. Es una sutileza que le agrada al cuerpo de Sabrina. Y a cada gesto, vuelve la vista a su pantalla. Amable y espontáneo. De esas empatías que fluyen y que hace tiempo no le sucedían. El tarot le había vaticinado: “alguien del trabajo, cigueña, eliminar prejuicios”. Bien, la cigueña son sus dos hijos. El prejuicio: ese. Y la devastadora imagen de cuando se quedó atrás de una puerta, escoba en mano, frente a una ratita que se metió en la cocina. Coraza. Dentro de ella, evitará vivencias y posibles sufrimientos, pero en el mientras tanto, las oportunidades pasan.

Sole Dominguez

Oscuridad

Videoclip «Chica que dice que No»  Música: Fisión  Realización: Flor Giardino

 

Intentaba apurarme para guardar todo en la bolsa. La cajera era mi cómplice en silencio. Cuando ese tipo me miró, preguntó mi nombre y me extendió una tarjeta ofreciendo masajes descontracturantes, ella hizo un gesto de sorpresa y comenzó a ayudarme para que pudiese irme rápido. De reojo pude ver su invitación, era la imagen de una mujer semidesnuda, boca abajo.

-No gracias- balbuceé, mientras pagaba.

Siguió hablándome, quería saber sobre mí, y si estaba enojada.

-Desubicado- dije, y salí del supermercado.

Al marcharme, agregó que lo había enviado su amigo que aguardaba afuera. En la vereda había gente pero no pude distinguir las caras, la oscuridad tapaba mis ojos. Tal vez vendría detrás de mí. Sigue leyendo

Tiempo

Foto: Tui Guedes

Su rostro, la vieja navaja.
el porvenir ya es éste
estático, presente
lo que habría sido si…si

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Necesitamos un jugador más

1986 era una época muy agitada. Se jugaba el mundial de fútbol y la selección de Colombia se mantenía fiel a una tradición llevada con disciplina durante 24 años: evitar clasificar. Los jóvenes comenzaban a escuchar el metal meloso de Poison y Mötley Crue. Como en radio no se podían ver a los músicos, compraban afiches donde aparecían  Niki Sixx o Bret Michaels con unos pelos largos y cuidadosamente alborotados, al lado de fieros guitarristas maquillados como señoras.

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¿Sueños?…

 

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Pintura: Clara Soschin Artista Plástica – Instagram: @clarasoschin

No puedo abrir los ojos, siento las pestañas rozando mis mejillas y un murmullo alrededor. No percibo de donde es, tal vez esté en mi interior o simplemente alguien habla intentando despertarme. No logro hacerlo. Tampoco sé donde me encuentro y estoy acostada. Las voces aumentan pero no son claras. Si pudiera abrir los ojos…No sé si estoy realmente despierta o si todo es parte de un sueño. Dicen que existe una dimensión consciente y otra inconsciente. La primera asociada a la razón, al estar despiertos, atentos a la mente que manda, y la segunda, al mundo de los pensamientos velados, más profundos, que no siempre se enfrentan de manera tan evidente. Allí se encuentran los sueños, y esos presentimientos que vienen de mañana temprano, momentos de silencio que le dan pausa a la cabeza antes de tomar una decisión o dar un paso. Es a lo que muchas veces no se le aplica racionalidad alguna sino una conexión con algo que va más allá.

Suelo conectarme más con mi inconsciente, por eso creo que ahora podría estar dormida viviendo dentro de un sueño. Sigue leyendo

Lluvia

Chuva, Tui Guedes

«Chuva», foto de Tui Guedes

 

Moja, enoja, entristece, divierte. Me alegra, riega las plantas; me paraliza, no me gusta mojarme. Me enamora, me entristece. Lluvia divina, lluvia de mierda. Lluvia. Lluvia que moja, alivia. Calma.

La lluvia lo cubre todo y la calma viene con la sequía. Y entre las dos hay una una distancia cuya unidad de medida es el inconformismo de desear aquello que no se tiene.

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Época de carnavales

“A veces la gente no quiere escuchar la verdad

porque no quiere que sus ilusiones se vean destruidas”

 Friedrich Nietzsche

 

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PH: Gerardo Payer

 

Cuando Gerardo llegó al pueblo era época de carnavales. El calor de enero lo agobiaba. La mirada perdida en el cartel de la estación de trenes, mientras todos dormían la siesta, denotaba mucha nostalgia.

Él sabía que los huesos del viejo Morales estaban enterrados bajo el cartel. Otros también lo sabían pero hicieron un pacto de silencio el día de la tragedia. Fue el 5 de enero de 1982. Lo mataron luego de un asado entre los trabajadores del ferrocarril. La discusión comenzó cuando el viejo tuvo la mala idea de predecir un fracaso de la selección argentina de fútbol en el mundial de España que se jugaría ese invierno, y, en contrapartida, pronosticaba que sería campeón en México cuatro años después. Todos se rieron, excepto un pibe que estaba escondido tras un portón observando de lejos. Había llegado a la estación de trenes hacía unos años, cuando un desalmado lo dejó olvidado, y allí se crió. El viejo Morales, encargado de la estación en Hasenkamp, lo había adoptado para acompañar su soltería.

Se volvió ermitaño y escurridizo. Era de poca palabra, pero prestaba mucha atención cuando hablaban a su alrededor, y había escuchado a Morales en soledad predecir sucesos cotidianos, como la demora de un tren o algún accidente ferroviario. Sigue leyendo

El último Rondó

El 2016 ya nos había dejado su sabor amargo en cada pérdida y, como si fuese su prolongación, el nuevo año nos recibe con dos partidas literarias. Tal vez la primera se divulgó por el planeta entero, y la segunda entristeció a los argentinos y a algún hermano latinoamericano. Lo cierto, es que una vez más quedamos perplejos ante la muerte. El 2 de enero se iba el británico John Berger y cuatro días después el argentino Ricardo Piglia. A lo largo de esos días, y más, los encontramos en muchos portales de internet, en los primeros estantes de las librerías, en las portadas de diarios y suplementos culturales y literarios.

Para algunos la muerte es el descubrimiento de estos autores, para otros la iniciación en la lectura de sus libros, y para muchos la vida que dejan sus legados. Sigue leyendo

Propósitos de año nuevo

2016 fue una agonía de los íconos de los años 80. Este año se murió un poco de gente que para esa década había alcanzado algún pico de su carrera y con ello hacer una marca en la historia e influir, incluso en otros que triunfaron después y se murieron al mismo tiempo. Y entonces desde ese punto de vista fue un año malo. Sigue leyendo

¿De donde salió Santa Claus?

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Santa Claus en Famous Barr Co. en la ciudad de St. Louis, diciembre 1930. Ilustración de del artista Fred Mizen.

Como en todo el mundo, en gran parte del hemisferio sur, la Navidad tiene una figura central: Santa Claus. Un señor de edad, con cara de gordo bueno, abrigado con un sobretodo colorado, botas, barba y gorro de ponpón blanco. Viene por el cielo – no se sabe desde donde- en un trineo y renos mágicos que lo hacen volar. A pesar de las dimensiones de su barriga, se tira por las chimeneas de las casas para dejar los regalos en el árbol de esa festividad.

Se dice que en el medioevo europeo, un San Nicolás nacido en cuna de oro en Mira (actual Turquía), entregó sus bienes a pobres y chicos huérfanos. Se hizo monje y luego obispo. Lo describen como alto y delgado, viajando en un caballo acompañado de un sirviente moro que se llamaba Pedro El Negro. El sirviente era negro, del norte de Africa y el obispo, rico y blanco. Una costumbre de contarnos la historia: de arriba para abajo.

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¿Cómo olvidar amores?

Primero me obligan a velarlos, a pasar horas despidiendo a alguien que ya no está ahí. Dicen que es por la creencia en la resurrección. Entonces si la única verdad es la existencia del alma, ¿por qué despedir a un cuerpo que descansa sin ella?. Hace unos años autorizaron a cremarlos, y cada vez más católicos decidieron hacerlo para luego depositarlos en una urna o esparcirlos por el aire, ya que el alma no estaba allí. Sigue leyendo

Paradoja de la reivindicación

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Hace unos años comenzó una lucha contra la obesidad. Se reivindicó el ejercicio y la dieta, aparecieron los programas de aérobicos en televisión y los documentales sobre niños gordos. Se publicaron mapas con la distribución geográfica de la gordura y de los problemas coronarios causados por la mala alimentación, índices de las comidas más dañinas, las marcas que las vendían. 

Cuando hubo un consenso aparente sobre los problemas de la obesidad, los modelos de la publicidad comenzaron a verse fibrosos, delgados, mujeres largas como un pitillo y hombres cuadrados como un Rubik. Se hizo famosa la dieta mediterránea con poca pasta y mucha berenjena. 

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El vuelo

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P.H: Blanca López

 

Los recuerdos forman ovillos de hebras elásticas que voy depositando a lo largo del camino.

Cada tanto, un acontecimiento nuevo da sentido a otro de antaño, o bien, encuentro la explicación para este último, uniendo los extremos y construyendo aleatoria o minuciosamente un nuevo ovillo con mayor contenido de significaciones.

Así recuerdo como Sarampión, el matungo* que arrastraba el carro de Tito el verdulero, fue doblando sus patas delanteras como si fuera a arrodillarse. Lanzó un relincho ahogado y cayó hacia un costado. Sigue leyendo

Matrioska

Recuerdo el calor del subte en Independencia y el frío de julio al salir hacia Monserrat.

La Avenida 9 de Julio, que es la arteria central de Buenos Aires, tiene un modesto paso hacia Monserrat, un barrio lleno de peluquerías dominicanas. Se entra por la Avenida Independencia, donde hay una pared llena de mensajes políticos, pintados con letras grandes en lo que parece la fachada de una iglesia.

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Mate y tuco

PH: Mauro Aguilar Instagram: mauroaguilar33

Ph: Mauro Aguilar Instagram: mauroaguilar33

 

Sentí un sabor intenso que quedó pegado al paladar, sin embargo, desde esa tarde tomo mate sin azúcar. Tenía apenas tres o cuatro años, estábamos todos en la Casita del Escolar, allí trabajaba y vivía mi abuela. Había venido mi tío Piru desde Buenos Aires a visitarnos, y mi mundo, por unos días, se reducía a él. Sigue leyendo

Ana Gerchunoff: 40 años, 40 historias

Ana Gerchunoff nació en Córdoba. Es periodista y trabaja en la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia. Hija de Salomón Gerchunoff, es una de las protagonistas del documental “La casa de los libros perdidos”, que recupera la historia de una familia que escondió su biblioteca en una pared.

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El Brasil de Dona Rosa

Dona Rosa

Dona Rosa (Comunidad quilombola Kalunga – Estado de Goias, Brasil)

 

En mayo, se cumplen 128 años desde que se firmó la Ley Áurea en Brasil por la que se eliminó la esclavitud de casi tres siglos. Fue hace poco, en 1888, y ese país fue el último del continente americano en dar el paso. La historia cuenta que la victoria fue de una princesa que se llamaba Isabel en épocas del Imperio Brasileño. Era hija del emperador Pedro II y la emperatriz Tereza Cristina.

Quedó como una heroína, aunque fuera odiada por estancieros. Así es el cuento. Pero no quiero hablar de ella -que era rubia de ojos celestes- sino de los ancestros de Doña Rosa que es la señora de la foto. No la conozco, pero mirar sus ojos serenos y atentos es ver el ADN de todos ellos. Hace dos siglos, deben haber trabajado incansables para un amo, deben haber peleado o muerto. A muchos de ellos los vendieron en plazas públicas próximas al puerto y se cotizaban según sus apariencias físicas. Más tarde se escaparon y refugiaron en lo que se llamaban quilombos. Otros compraron en dinero su propia libertad.

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Mandarinas

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Alejandro iba viajando por el tortuoso camino que va de Bogotá a Montería. El bus roncaba en las subidas, ahogaba la cabina con el olor a diesel y por la ventana el paisaje de la cordillera pasaba despacio. Vaca, pasto, abismo, montaña, vaca, pasto, abismo.

Mónica era una extranjera que había ido a las playas cerca de Montería el mismo día que él. Se conocieron ahí. Tuvieron un romance que duró tres días, hasta que llegó el lunes y ella tuvo que regresar a Bogotá.

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Postulación al Versatile Blogger Award

versatile-bloggerEl objetivo del blog ha sido tener un lugar para experimentar con la literatura y con la realidad. Sabíamos que como efecto secundario nos podrían estar leyendo algunas personas, particularmente mamás y amigos que no quieren quedar mal cuando uno les pregunte si han visto lo que publicamos.

Resulta que nos lee además gente que no tiene nada que ver con nosotros. Y entre ellos hay quien aprecia no sólo la lectura, sino la tarea de escribir y de bloguear. Es una sorpresa positiva y emocionante, en particular si nos nominan al Versatile Blogger Award.  La iniciativa busca promover los blogs que los mismos blogueros consideran buenos, y a nosotros nos incluyó Poli Impelli en su selección.

Muchas gracias, Poli. Por esto, hoy somos el niñito de amarillo:

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A continuación nuestra selección de blogs, que nominamos al VBA:

 

Cuestión de Dinero

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Ilustración: Marilu Castro

“Por problemas económicos me separé. Muy dura la vida en pareja”, dijo Natalia, la señora que vive arriba, en el tercer piso, apenas comenzó la reunión de consorcio del edificio al que  me mudé la semana pasada.

Los vecinos la miraron con cara de sorpresa. Pero no sé si era porque  no se lo esperaban, o por lo desubicado del comentario en esa ocasión. Sigue leyendo

Al final de la noche

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Ilustración: Idalia Candelas

Subió al auto, era jueves por la noche y el destino era el de siempre, sin embargo pidió detenerse a mitad de camino. Quería bajar a tomar un trago en un bar junto al río, me negué e insistí en ir al hotel. Se inclinó levemente hacia mí acariciando mi pecho y dando suaves besos calientes sobre mi boca. Sentí incómodo el pantalón, ella despertaba en mí puro instinto. Se alejó cuando notó la excitación y abrió la puerta del auto. Quiero un tequila, dijo, pero fueron tres en menos de una hora. Creo que ya es demasiado. No lo creo, nunca lo es. No quiero que te emborraches. Tal vez yo sí lo deseo. Vamos al Edén y la seguimos ahí, la noche es larga. No siempre, el amanecer a veces se precipita. Me envolvió con los brazos y con sus infinitas piernas que me atraparon de manera salvaje. Con mis manos en su cola logré levantarnos, ella continuaba encima de mí. Así salimos del bar. El pantalón otra vez me incomodaba, y comencé a pellizcarle las nalgas. Detrás, nos corría un mozo con un ticket en la mano. Saqué, como pude, unos billetes del bolsillo y en la oscuridad creo haberle dado algo más de lo que valen tres tequilas y dos cervezas, con eso no nos molestaría y podríamos marcharnos rápido. Sigue leyendo

Juntas son dinamita

juntassondinamita

Soy el tipo del equipo y quedé en escribir sobre mis tres compañeras. Hoy, 8 de marzo.  Y me mandaron unas fotos porque cada post requiere una imagen digna. Y ahí están. Vanina, Ana y Soledad.

Soledad y Vanina mandaron su foto. Ana me dijo “bajala del Face”. “Bajala” así, sin tilde, porque las tres son argentinas. Bueno, Ana es de Córdoba. Vani es de Rosario, pero vive en Buenos Aires. Sole es de Buenos Aires, pero vive en Río de Janeiro.

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Ni un peso

Dibujo_Blog

Ilustración: Marilú Castro

Todos dicen que les falta. Es difícil conseguirlo, fácil gastarlo y para otros, un sacrifício ahorrarlo. Dinero. Circula y sostiene gran parte de lo que hacemos a diario, comemos, nos vestimos, nos educamos, viajamos. Tranquiliza tenerlo y a algunos les crispa las manos para soltarlo. Nos ilusiona. Viabiliza proyectos Sigue leyendo

Hasta siempre

No es una despedida querido Umberto Eco, es recordarte con tus frases y tu sabiduría. Es un permanecer eterno, son nuestras gracias infinitas. Hasta siempre. 

El Refugio.

Editor de Fotocollages_be0z75

Siluetas mágicas

Carnival celebrations

Austral Foto/Renzo Gostoli

 

Días enteros se dedican a vivir en otros cuerpos. Transformación perfecta de colores. No son sapos, tampoco elfos ni duendes, tal vez príncipes con pollera y paraguas. Se mueven y juegan olvidándose del mundo. Hechizados por la sonrisa de una niña, siguen sus pasos como el dibujo de un pincel, tejiendo magia de carnaval.

Vanina Pujol

 

 

 

 

Disfrázate como quieras

Street Carnival

Austral Foto/Renzo Gostoli

Las calles son como una selva, como dice la canción de Blur. Hay gente como pájaros, como gente, como cosas. Van bailando como otros que son y no son, como lo que quieren ser o lo que nunca serían. Girls who are boys, who like boys to be girls, who do boys like they’re girls, who do girls like they’re boys.

Flavio Vargas GC

La mueca de ese beso rojo

El Negro del carnaval

Texto: Soledad Dominguez / Fotografía: Camilo Beltrán

 

El negrito del carnaval es un personaje típico de Colombia. Baila al ritmo del son. Sus muecas y movimientos se mofan de la historia que lo llevó a Cartagena de Indias y al mercado de esclavos. También se burla de los blancos. El rostro lleva una preparación de aceite quemado y polvo de minerales que esconde una piel mestiza y resalta ese beso rojo y esos ojos negros que te miran desde todos los ángulos.

 

Amor de carnaval

Amor de Carnaval en Barranquilla

Amor de Carnaval

Se encontraron bailando, moviéndose al compás de la comparsa. Se sentía el calor, sudor, alegría. Esa noche había ritmo de fiesta. Ella miró al negro teñido con pasión -no había mucho para pensar-. Era suyo, al menos ese instante, pensó. El se retorcía, la rodeó y le bailó desde que la vió moviendo sus caderas, apenas rozándolo. Noche de carnaval, mucho calor.

Texto: Ana Guerchunoff / Foto: Camilo Beltran

 

Mi turno en la fila

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Llegué pensando que habría poca gente porque era temprano. Pero había muchísima gente, tanto que no se veía dónde acababa la fila. Prometía ser una jornada aburridora, una en que no iba a pasar nada, sólo el tiempo.

Adelante de mí estaba una mujer, de unos cuarenta años que no se callaba, era un comprimido de energía. Vea a la vieja. Ahora la van a sacar, comentaba, mientras llevaba un ritmo golpeando su cartera con los dedos. Traté de adivinarlo, pero ayer en el colegio me dijeron que tenía oído de artillero y parece que tenían razón.

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La plenitud

 

la plenitud

Ilustración: Daiana Infante

El tiempo corrió veloz. Los lunares y algunas manchas son testigos de la edad. Las últimas arrugas se confunden con las primeras. Aquellos ojos grandes de ella están rasgados, y la piel de sus manos más fina. El negro del cabello se transformó en castaño claro, y las curvas de su silueta trazan un nuevo dibujo. El vientre de él se ve más abultado. Su cuello también ha cambiado y ya no abrocha el primer botón de la camisa. Las manos se han vuelto más robustas y las canas han ganado espacio en su cabeza. Ambos están ahí, de pie frente al espejo, observándose e interrogándose en silencio. Él achina, aún más, sus ojos pequeños. Ella sonríe acercándose. Él acelera el movimiento tomándola de la cintura. Sus labios se rozan. Se miran con intensidad. Ríen cómplices. Se besan. Se desnudan. Y se pierden en ese instante pleno, que traspasa el tiempo.

Vanina Pujol

20 años de amor

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Ofelia miraba de reojo a Mario. En el partido de bochas, en la mesa de ping pong y en el bar. Clara, su hija menor, le advirtió: “Se va a dar cuenta que lo estás persiguiendo, no lo mires más”, le suplicó.

Desde que la dejó “plantada” en la plaza no dejó de buscarlo. Ella con sus 79 años y bastón se acomodaba como podía para preguntar por él. Nunca supo qué puso fin a la relación a escondidas que mantuvieron 20 años.

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Vejez cantada

Caminó con pasos lentos y livianos hasta el escenario improvisado de arena del parque de palmeras. Su espalda encorvada la empujaba para abajo y hacia adelante. Vestía una camisola azul y sandalias grises a tono con su cabello. La piel arrugada de sus ojos se frunció en un gesto sutil hacia el guitarrista, y sonaron los primeros acordes del bolero.

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Torta de chocolate

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Era domingo y doña Virginia bajaba la empinada calle junto a la iglesia de la Santísima Trinidad. Daba pasos cortos con sus tacones bajos porque le atormentaba caerse en la pendiente. Regresaba de la misa de seis de la mañana, que hacían para reliquias como ella, las que respetaban las tradiciones, los horarios y los valores. 

Si algo se le podía criticar era que de vez en cuando se le salía la vanidad, pero caía en cuenta, iba y corría al confesionario en cuanto estuviera desocupado. Presumía de sus 77 años de castidad, de que nunca había mentido, de sus tortas perfectas con esa cubierta de chocolate inigualable, de que siempre había estado dispuesta a ayudar a los demás. Y todo era cierto, hasta que al regresar de misa una vecina le pidió ayuda con una torta.

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